Una crisis que se agrava
Uno de cada dos niños tiene un trastorno de salud mental tratable, pero la mayoría nunca recibe atención médica. La escasez de proveedores provoca largas listas de espera, lo que deja a las familias sin ningún lugar al que acudir.
Mientras tanto, la situación sigue empeorando: solo en el último año, el 85 % de los padres se mostraron preocupados por el impacto negativo de la ansiedad o la depresión en la vida de sus hijos; el 42 % de los adolescentes declararon sentirse tristes o desesperanzados, y el 10 % de los adolescentes intentaron suicidarse.

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